El Bastón El Bastón

En el Aniversario de la Villa Colón, un joven escritor dedicó una carta abierta a los cauceteros

Tiene apenas 18 años y es un gran escritor. "Quiero que aprendan, un caucetero siempre va a ser caucetero, esté donde esté, a pesar de todo", expresó en un fragmento.

Caucete 17/10/2020
98b429a6-6208-461e-8a5d-e30997d44f1d

Axel Cataldo, el joven escritor que tiene orgullosamente el departamento de Caucete, escribió una imperdible reflexión sobre la historia de Caucete con un mensaje emocionante para los cauceteros.

CARTA A LOS CAUCETEROS

Todo comenzó con una simple colonia, allá por 1824, atravesando la batalla de Caucete, luego siendo una sede más de subdelegación del gobierno provincial, Villa Colón fue el producto del esfuerzo de un propietario de la zona, José María de los Ríos, quien para su diseño, se basó en el modelo la ciudad de La Plata, planificada años antes por el diplomático Dardo Rocha.  Así con el tiempo, Villa Colón creció y prosperó rápidamente, convirtiéndose en la villa cabecera del Departamento en 1917, con el consiguiente traslado de las entidades públicas y la sede parroquial desde Villa Independencia. 
Así por fin, el 10 de agosto de 1948 la legislatura de San Juan sancionó una ley creando la Ciudad de Caucete en el departamento dentro del perímetro de los límites de la antigua Villa Colón, delimitado por las calles al Norte: Paula A. de Sarmiento, mientras que por el Sur: José María de los Ríos; por el Este: Juan José Bustos; y Oeste: Calle Leandro Alem. 
Las cosas parecían ir bien, se había logrado un objetivo, pero al igual que en la actualidad, siempre hay algo más que se encuentra fuera de nuestra comprensión, algo que nos puede destruir por completo, con tal de enseñarnos un poco, así el 23 de noviembre de 1977, Caucete fue devastado por un terremoto que dejó como resultado víctimas y un gran porcentaje de daños materiales en edificaciones, del cual se levantaría, poco a poco, piedra a piedra, lágrima a lágrima.
Hoy, 127 años después de tanta historia, nos encontramos nuevamente en el recuerdo del surgimiento de nuestra ciudad, no obstante, la diferencia de nuestra actualidad es la gota que colma el vaso por completo, pues es un día importante que nos reúne a repasar sobre la cantidad de años—y sucesos— que ocurrieron para que nos encontremos existiendo en sociedad, sin embargo, como si del reino del revés se tratase, se nos llama a comprender que la única manera de pensar en un futuro juntos es estando lejos unos de los otros, sosteniendo el hilo del que prende nuestra sociedad, nuestro deber  para con el otro como saber social, la responsabilidad intelectual y colectiva de una normalidad que poco a poco nos hace creer que se aleja de nosotros durante este 2020.
 Desde la distancia no paro de leer y ver como uno a uno, perdemos a un ciudadano más o como perdemos las ganas, la esperanza y la mirada que desconcierta el futuro, aquella que antes no teníamos por pensar en nuestra libertad sin final a la vista. 
Hace años se nos demostró que podemos perderlo todo cualquier simple mañana: amigos, familia, nuestra ciudad y planes, pero aprendimos que siempre se puede volver desde abajo y construir algo mejor, para estar preparados y evitar el mismo desastre, hoy se nos pone en la misma situación, una nueva sacudida en nuestras vidas, que nos detiene indefinidamente, convirtiendo la cercanía en la peor arma,  levantando las fronteras que tanto intentábamos bajar como sociedad, sin embargo estamos una vez más a prueba para aprender, a no perder la esperanza que es el ancla en medio de esta sacudida, que no hace que sea menos tormentosa, pero nos mantiene con los pies en la tierra, en búsqueda de un buen final.
Por eso en este día quiero que aprendan, un caucetero siempre va a ser caucetero, esté donde esté, a pesar de todo, pues tengo el sentimiento de que siempre se vuelve a donde se perteneció, al suelo que nos vio formarnos como personas y profesionales, para ver los rostros de aquellos que de nuestra memoria no se borran, porque sin nosotros el titulo no tiene historia ni alma, sin nosotros en el futuro no existirá esa marca, porque nosotros somos Caucete, nosotros lo formamos, lo representamos a donde quiera que vayamos, somos la cara de nuestro suelo y la muestra de esa enseñanza, lucha e historia que desde 1824 comenzó a escribirse y que hoy, cada guion lo narramos nosotros. Por eso les pido y deseo tengan fuerza, espera y ganas de seguir luchando por el presente, construyendo, soñando y aprendiendo a pesar de las dificultades, para que en el futuro pueda existir. Porque cuando todo está estancado somos los únicos que podemos hacer girar una vez más la rueda,  somos los únicos que podemos levantarnos de los escombros y construir de nuevo a pesar de todo, respetemos las normas, tengamos empatía, tengamos tanto respeto del resto como creemos respetar nuestros deseos, que tantos años no sean en vano, no le pongamos a esta historia un fin, sino una coma al momento y un punto final al deceso.

Te puede interesar

Lo más visto

Boletín de noticias