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Cómo son las vacunas de segunda generación contra COVID-19

Varios laboratorios en el mundo con experiencia en las primeras inoculaciones y otros más que todavía no desarrollaron un producto aprobado, ya diseñan y prueban las nuevas armas para derrotar la pandemia.

Coronavirus 06/06/2021
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Una verdadera revolución tecnológica dispuesta al servicio de la medicina estamos viviendo desde hace más de un año, cuando irrumpió en el mundo la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que generó la enfermedad COVID-19, la cual ya infectó a más de 173 millones de personas y provocó el fallecimiento de 3,7 millones de almas.

Si bien se desarrollaron todo tipo de mecanismos de ayuda sanitaria, tratamientos y drogas contra la nueva enfermedad, la herramienta que más elogios despertó y la única que puede terminar con esta pesadilla son las vacunas.

A casi un año y medio del surgimiento del virus en China, el mundo ya dispone de varias inoculaciones eficaces y seguras para combatir al patógeno y evitar que las personas sufran la enfermedad que genera en una forma grave.

Si bien las vacunas son muy buenas, varios laboratorios, universidades y compañías farmacéuticas en todo el mundo van por más y mejores soluciones a la ya existentes, pensando en desarrollar dosis que abarquen a las nuevas cepas de este coronavirus (polivalentes) y también a los otros dos mortales, como el SARS y el MERS. Vacunas que además sean más fáciles de producir, más baratas y también más simples de administrar con solo una dosis, almacenar y hasta de aplicar, pensando en inoculaciones inhalantes, o con un parche. Y por supuesto, que todas ellas sean eficaces y generen menos efectos secundarios.

 “COVID-19 no será una pandemia para siempre, pero es probable que el virus que la causa sea ilimitado, como la gripe. ¿Tendremos que poner una vacuna mientras exista este virus en el mundo? Creo que la respuesta a esa pregunta es sí”, dijo en una reciente conferencia el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas, profesor de pediatría en el Hospital de Niños de Filadelfia y co-creador de una de las vacunas más importantes que se dan actualmente como la del rotavirus. “Existe una larga historia en las vacunas de segunda generación que son muchas veces mejores que las vacunas de primera generación. Así son las cosas”, afirmó Scott Roberts, director científico de Altimmune, una empresa de biotecnología con sede en Gaithersburg, Maryland, que está desarrollando el sistema para que la vacuna sea administrada por inhalación.

Ninguna de estas vacunas COVID-19 de segunda generación estará lista, al menos hasta 2022. Potencialmente, cada una de las casi 8 mil millones de personas en la Tierra necesitará una o dos dosis iniciales y posiblemente refuerzos, por lo que hay suficiente espacio para diferentes enfoques, dicen los expertos. “Profundidad y amplitud” es lo que el vacunólogo, farmacéutico y líder de salud pública John Grabenstein dijo que quería de una vacuna contra COVID-19 de segunda generación, ya que espera la ansiada protección contra diversas variantes y enfermedades respiratorias e idealmente una década o más entre tomas, como ocurre con la vacuna de la fiebre amarilla.

La Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA) ya les pidió a las compañías farmacéuticas que adapten su tecnología para desarrollar vacunas que enfrenten las nuevas y las futuras variantes del SARS-CoV-2. Para ello, por ejemplo, los laboratorios Moderna y Pfizer que tienen en el mercado vacunas seguras y eficaces aprobadas y administradas a millones de personas, ya están desarrollando nuevas inoculaciones llamadas de segunda generación.

Moderna, que como sabemos, desarrolló su vacuna en colaboración con el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergias de Estados Unidos ha anunciado que está trabajando en tres frentes respecto a una nueva generación de vacunas contra el COVID-19. El primero es que ha desarrollado ya una nueva vacuna dirigida específicamente contra la variante sudafricana, bautizada como mRNA 1273.351, y las primeras dosis fueron enviadas al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergias para su respectiva evaluación. La idea es usar esta nueva vacuna como un refuerzo en quienes han recibido las primeras dos dosis de la vacuna de primera generación. También, como la nueva vacuna para quienes no han sido vacunados previamente o que no han tenido la enfermedad.

Recordemos que, al usar un código genético del nuevo coronavirus para elaborar su vacuna de ARN mensajero, a los investigadores les basta leer el nuevo genoma de la variante -al igual que uno lee un documento en la computadora- para detectar los cambios producidos en la variante y elaborar la nueva molécula de ARN mensajero.

La segunda estrategia de Moderna es preparar una vacuna que -al igual de lo que sucede con la gripe- sea polivalente. Es decir, que contenga una mezcla de las vacunas de primera y segunda generación, para cubrir las nuevas variantes. Recordemos que, al vacunarnos cada año contra la gripe, recibimos vacunas que son polivalentes, compuestas por tres virus de la gripe, escogidos por ser los que más casos causaron en el invierno del hemisferio opuesto al que se quiere vacunar. Por último, Moderna está estudiando una vacuna que usa menos de los 100 microgramos de ARN mensajero de la que tienen sus actuales vacunas. La idea es averiguar si estas vacunas con dosis más bajas puedan despertar también la inmunidad en los voluntarios, algunos de los cuales, ya están recibiendo estas dosis de refuerzo con menor cantidad de ARNm.

Fuente: Infobae 

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