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San Juan se prepara para un verano con más agua: El Niño, deshielo y tormentas

La presencia de El Niño, una importante acumulación de nieve en la cordillera y la posibilidad de mayores precipitaciones durante los próximos meses plantean un escenario diferente para San Juan. Qué está pasando, qué podría ocurrir y por qué la Provincia trabaja desde ahora en la prevención.
San Juan18/09/2026
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0953793b-982f-4e24-8086-5124c4f032c8San Juan se encamina hacia una temporada de primavera-verano diferente a la de los últimos años. Tras un extenso período marcado por la escasez hídrica, la provincia podría recibir mayores caudales, aunque el escenario también plantea riesgos si una gran cantidad de agua llega en poco tiempo.

La atención está puesta principalmente en tres factores: El Niño, la nieve acumulada durante el invierno y las tormentas que puedan desarrollarse durante los meses más cálidos.

Las mediciones realizadas desde julio muestran un importante calentamiento en sectores del Pacífico Ecuatorial y las previsiones indican un posible fortalecimiento de El Niño. Para San Juan, los modelos plantean mayores probabilidades de precipitaciones durante los próximos meses, aunque esto no significa que necesariamente vaya a registrarse un verano excepcionalmente lluvioso.

A esto se suma la nieve acumulada en la Cordillera. Las nevadas del invierno dejaron una reserva de agua considerablemente más favorable que la observada durante los años más duros de la sequía.

Ahora, la mirada está puesta en cómo se producirá el deshielo. Si las temperaturas aumentan progresivamente, el aporte hacia los ríos también podría darse de manera gradual. Pero una suba brusca del calor podría acelerar el derretimiento y provocar que importantes volúmenes de agua lleguen en un período más corto.

La combinación que más preocupa

El escenario que requiere especial seguimiento es la eventual coincidencia de un fuerte deshielo con tormentas intensas.

Una mayor cantidad de agua representa una buena noticia para el consumo, el riego, la producción agrícola y la recuperación de los diques. Sin embargo, precipitaciones abundantes concentradas en poco tiempo pueden generar crecidas repentinas de ríos, arroyos y cauces secos, además de aluviones con barro, piedras y ramas.

Las áreas de piedemonte, sectores próximos a ríos y arroyos y lugares con antecedentes de problemas hídricos aparecen entre los puntos que requieren mayor vigilancia. También podrían producirse inconvenientes sobre rutas y caminos atravesados por cauces aluvionales.

Ante este panorama, la Provincia trabaja mediante la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE) junto con municipios y distintas áreas gubernamentales.

Las tareas incluyen limpieza y encauzamiento de cauces, mantenimiento de defensas y relevamiento de sectores vulnerables. Entre las zonas prioritarias aparecen Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil, además de Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum.

Los diques Los Caracoles, Punta Negra, Ullum y Cuesta del Viento también tendrán un papel fundamental para almacenar agua y administrar los caudales.

Por ahora, no puede determinarse cuánto lloverá durante el verano ni dónde podrían producirse las tormentas más fuertes. Los pronósticos estacionales permiten conocer tendencias, mientras que la precisión aumenta a medida que se aproxima cada evento meteorológico.

Por eso, el mensaje apunta a la prevención y no a generar alarma: San Juan podría finalmente tener más agua después de años de sequía, pero el desafío será administrarla y estar preparado si el deshielo y las lluvias llegan con fuerza al mismo tiempo.

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