Wallays ganó la sexta etapa y Najar acaricia el título

Deportes 27 de enero de 2018
El ciclista belga Jelle Wallays (Lotto-Soudal), el más fuerte de una numerosa escapada, mostró sus cualidades de clasicómano para ganar en solitario la sexta etapa de la Vuelta a San Juan, disputada a través de 152,6 kilómetros con salida y llegada en la capital de la provincia.

Wallays, de 28 años, sorprendió al grupo de fuga y se marchó en solitario a 6 kilómetros de la meta. Resistió el ciclista de Roeselare la persecución de sus rivales y por 2 segundos levantó los brazos por delante del colombiano Robinson Oyola (Medellín-Inder) y del estadounidense Travis Mccabe (UnitedHealhcare).

El pelotón llegó cortado a 12 segundos, pero con el líder, que no arriesgó más de la cuenta, a buen recaudo con la camiseta blanca, como virtual vencedor a falta de la intrascendente etapa final, que le consagrará en la prueba de su país.

Óscar Sevilla, muy activo con su equipo, el Medellín-Inder, le recortó un puñado de segundos a Nájar, pero finalmente se conformará con la segunda plaza del podio, a 51 segundos del argentino. La tercera será para el italiano Filippo Ganna (UAE Emirates), a 1 minuto y 11 segundos.

Sopló el `zonda´ con fuerza por la mañana, casi un huracán, y los equipos belgas se frotaban las manos pensando en los abanicos. El viento propio de la zona, seco y cálido, nace en el anticiclón del Océano Pacífico, se refresca en la cordillera andina y puede llegar a causar estragos en la provincia sanjuanina, donde llega caliente.

Se calentó la etapa con una fuga de 17 hombres que ajenos a la acción del viento, que ya no era huracanado, se lanzó a la aventura. De entrada intentos de formar abanicos sin éxito. Los favoritos dieron luz verde a la avanzadilla, pero siempre controlada por debajo de los 2 minutos.

El grupo principal planteó batalla de inicio, sin desmayo, pero los ataques fueron controlados por los hombres del SEP de San Juan, inagotables en la defensa de su líder, el `cóndor´ Gonzalo Nájar. El Bora-Hansgrohe siempre metía ficha, mientras que Ganna aparecía una y otra vez en cabeza en busca de aliados.

La batalla del viento que nunca llegó a causar daños se desarrolló entre los viñedos que universalizan los vinos sanjuaninos, y al paso de Difunta Correa, lugar de culto por la leyenda que inmortalizó a Deolinda Correa, una mujer valiente que durante las guerras civiles de 1840 salió en compañía de su bebé en busca de su marido, reclutado obligado a coger las armas y hacer la guerra. La mujer murió deshidratada, su hijo sobrevivió mientras se amamantaba.

Desde entonces los peregrinos tratan con sus ofrendas que "Nunca le falte agua a la Difunta", y por la carrera no faltaban los tirones en cabeza persiguiendo a un grupo rebelde dispuesto a vender cara la derrota. El SEP de San Juan ejercía de bombero para atajar cualquier intento de incendio.

A 6 kilómetros de meta saltó Wallays en busca de la gloria. Un corredor experimentado ganador de la París-Tours en 2014, de A Través de Flandes en 2015 y del Gran Premio Cerami en 2016. Él solo contra el Mundo, valiente y decidido. Abrió medio minuto de renta y le resultó suficiente.

Ni los perseguidores ni el pelotón le pudieron echar el guante. La reacción de los sprinters nunca llegó. Se la llevó el viento. La fiesta para Gonzalo Nájar ya está preparada.

La Vuelta a San Juan concluirá este domingo con la disputa de su séptima y última etapa, de 141,3 kilómetros sobre el circuito de circunvalación de la ciudad de San Juan.

Fuente: Esciclismo.com

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