En la Fiesta de Cristo Rey, recordamos el origen de la iglesia de Caucete

Caucete y sus historias 25 de noviembre de 2018
Este domingo los cauceteros celebran la Fiesta de Cristo Rey. En esta sección de “Caucete y sus historias” te contamos como se construyó el primer templo que marcó un rumbo en la vida social y espiritual del departamento.
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En un fragmente del libro “Caucete en el Recuerdo” del autor Miguel Nain Pringles, cuenta el origen de la Iglesia Cristo Rey.

Comienza citando un artículo de un semanario que se llamaba “La voz del este” que decía así: “Desde el año 1908 un grupo de prestigiosas damas y caballeros trabajaban empeñadamente en pro de la construcción del templo local. Desde un principio surgió el espíritu piadoso de la población que no escatimó esfuerzo para realizar la obra. En esta tarea se destacó la señora Margarita Vargas de Flores, quien presidió la primera Comisión Pro-Templo.

El 17 de agosto de 1908, la Comisión Pro-Templo dirige una nota al Obispo de Cuyo, solicitándole la venia para reunir fondos para la construcción del templo de Villa Colón. Y un año después, tras una fructífera labor adquieren de manos de don José María de los Ríos, el terreno que posee actualmente por la suma de Un mil ciento veinticinco pesos”.

Trece años después, el 28 de octubre de 1922 Caucete celebraba un trascendental acontecimiento que marca rumbos de la vida social y religiosa del departamento. La inauguración y habilitación de las instalaciones de la iglesia “Cristo Rey”.

Ese día, muy de mañana, una distinguida delegación integrada por el Vicario General Monseñor Isidro Fernández, quien bendijo las naves del templo. En aquella oportunidad se entrenó un armonio, instrumento parecido al órgano que donó la señora Etelvina B. de Galvarini.

INOLVIDABLE JORNADA DE ALIENTO Y ESPÍRITU

Todo el pueblo puso de manifiesto ese júbilo y ese sentimiento popular propio de las grandes y emotivas celebraciones; en el templo vibró la luz y una celeste claridad de cirios, se proyectó el alma y el corazón de los fieles con tenues reflejos de auroras. ¡Esta fue la primera misa!

Desde ese entonces, Iglesia y pueblo en perfecta comunión espiritual realizaron muchas y buenas obras en beneficio de la comunidad.

Recordar, pues, la vida y la trayectoria de nuestra Iglesia “Cristo Rey” es recordar y exaltar la magnífica y perdurable vivencia de muchos actos que adquirieron los verdaderos acontecimientos sociales: novenas, karmeses, corsos de flores, solemnes procesiones, precedidas de misiones y bazares en los que la familia caucetera exteriorizaba ese sentimiento, tan puro y tan noble que le permitía acercarse a Dios en la intimidad de su corazón y de su alma.

Es recordar a muchos sacerdotes, cuyos nombres se vincularon necesariamente al progreso y al bienestar de nuestra comunidad.

PERO….. ESTABA ESCRITO

Caucete tenía que sufrir también el terrible desgarrón de la tragedia del año 1944, en medio de los cielos gloriosos y resplandecientes de la eternidad, nuestra iglesia, levantada con el amor, la fé y la esperanza de nuestros mayores, cayó implacablemente bajo el tremendo impacto telúrgico mientras sus campanas doblaban la tremenda letenía de las supremas aniquilaciones y el corazón de San Juan se desangraba bajo el pálido fulgor de las estrellas… Este fue su destino.

En el mes de septiembre del años 1955 se oficiaba en sus destruidas naves “la última misa” para proceder posteriormente a su total demolición por razones de seguridad pública.

Hombres, mujeres y niños pusieron la nota particularmente emotiva siguiendo con extraordinario fervor el ritual Santo Oficio. El párroco José Martinez Seara, desde el viejo púlpito, esbozó, a grandes razgos, las acrisoladas virtudes de los que tanto trabajaron para levantarlo e instó a los presentes para levantar el nuevo templo. El acto concluyó con la bendición del Santísimo Sacramento.