Una caucetera trabaja sin descansar para alimentar a 30 niños

Es Sandra Quintero vive en el Lote Hogar 37 y tiene un comedor que asiste a 30 pequeños. La mujer usa hasta las redes sociales para pedir donaciones de alimentos.
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Sandra Quintero no descansa. Pide, busca, gestiona. Sabe que de ella depende que unos 30 niños que viven en el Lote Hogar 37, en Caucete, puedan almorzar y tomar la merienda. La mujer tiene 54 años y sabe lo que son las carencias. Vive en una zona rural donde la mayoría de las personas tiene trabajo sólo en época de cosecha. El comedor se llama “De todo corazón” y funciona en la casa de la familia Figueroa, donde vive la suegra de Sandra.

Esta caucetera recalca una y otra vez que no tiene contactos políticos y que lo único que hace es golpear puertas, pedir donaciones e insistir para que los chicos tengan su plato de comida. Así logró que el Ministerio de Desarrollo Humano le envíe alimentos para que los sábados tengan su almuerzo. Mientras que los jueves tienen la oportunidad de merendar.

“Ahora estoy haciendo lo posible para que esto sea todos los días. Es porque los papás empiezan a trabajar en la cosecha de uva y están todo el día fuera de sus casas”, contó Sandra. Tan inquieta es que no se contenta con la tarea específica del comedor. Busca que los chicos también tengan sus festejos y hasta hizo contactos con “Papá Noel” para que días atrás llegara hasta el comedor con bolsas llenas de regalos.
En el último tiempo, Sandra se volvió una experta en las redes sociales, esto a pesar que en ese punto de la provincia no hay buen internet. A través de Facebook inicia campañas de donaciones y la gente le responde rápidamente. Es usual ver publicadas las fotos de los chicos en pleno almuerzo o realizando algunas actividades sociales. Los pequeños tienen allí hasta una biblioteca y hace unos días les donaron un televisor.

“Ayudar a los más necesitados, sobre todo a los chicos es algo que siempre hice. Aunque a mí me faltaran cosas. Esto lo heredé de mi padre, Santos Quintero”, dijo la mujer. Pero no está sola. Su familia colabora cuando hace falta carne, verdura o hay que buscar alguna donación. Guillermo, su esposo la ayuda incondicionalmente, al igual que sus dos hijos de 23 y 19 años. Vive en el barrio Viñas Pie de Palo.

En 2017, Sandra formó parte de las mamás que armaron una escuelita de fútbol que nació entre los parrales y que se llama Los Tigres del Este. Más allá de que los chicos pudieran practicar algún deporte, lo que buscó fue sacarlos de la calle y que por la tarde pudieran tomar una taza de leche.

 Acaba de organizar los festejos de Navidad, pero ya está pensando en una nueva fecha. Sandra lanzó una campaña para reunir juguetes para Reyes Magos. Para ayudar sólo hay que entrar al Facebook del Comedor de todo Corazón.

Fuente: Diario Huarpe 

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