Don Salvatierra, el caucetero que vivió toda su vida en la Difunta Correa

Caucete 05 de marzo de 2019
Agustín Salvatierra contó que una tía abuela lo llevó a vivir al paraje cuando tenía apenas 8 años de edad y desde entonces nunca más se movió de ahí, donde hoy tiene un comedor. Hoy es un testigo vivo de la historia del lugar.
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"Prácticamente toda mi vida la he pasado acá", dijo Agustín Salvatierra. No mintió, en absoluto. "Yo tenía una tía abuela que me trajo cuando yo tenía 8 años y bueno, a partir de ahí ya me aquerencié acá. Y me quedé", continuó el hombre de cabello entrecano y cutis curtido por la sequedad del paraje Vallecito.

"Creo que son el más viejo de todos los comerciantes, de todos los habitantes de acá", sostuvo. Y se remontó en el tiempo, a través de su relato y su memoria.

"Nos dieron permiso para hacer el puesto de venta y lo hemos construido desde el primer ladrillo. Todo lo hemos construido nosotros, el comedor, la galería, todo", recordó.

"Todavía estaba en manos privadas porque antes esto era un campo y tenía sus dueños. Los dueños originarios eran los que brindaban el servicio como el agua, que se trasladaba por ferrocarril", continuó Agustín. 

"Y desde el ferrocarril la traía en una chata un señor que se llamaba Ventura Mercado. Una chata es un carrito de dos ruedas y le había puesto un tanque arriba. Traía 500 litros por viaje. En aquel momento era la solución", sostuvo.

"Hemos visto evolucionar todo esto que se fue transformando gracias a un sacerdote que era el padre Ricardo Baéz Laspiur", rescató Agustín, dándole el lugar de "pionero" al religioso, por empezar a unir la devoción popular con la Iglesia Católica.

Fuente: Canal 13 de San Juan

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